Ciencia

Un estudio halla que breves ráfagas de actividad física de un minuto de duración durante las tareas cotidianas pueden prolongar la esperanza de vida

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Un estudio reciente sugiere que la práctica de ejercicios breves de un minuto de duración durante las tareas cotidianas puede reducir considerablemente el riesgo de muerte prematura.

La investigación, publicada el jueves en la revista Nature Medicinese afirma que sólo tres o cuatro sesiones de un minuto de actividad física vigorosa se asocian con una reducción de hasta el 49% de las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares.

Científicos de la Universidad de Sídney, en Australia, midieron los beneficios para la salud de lo que se denomina “actividad física vigorosa intermitente en el estilo de vida” (Vilpa, por sus siglas en inglés) o rachas muy cortas de actividad física vigorosa como correr para coger el autobús o rachas de marcha rápida mientras se hacen recados.

Los investigadores descubrieron que practicar Vilpa todos los días se asocia con una reducción de hasta el 40% de la mortalidad por todas las causas y relacionada con el cáncer.

Los hallazgos apuntan al potencial de la actividad física incidental para ayudar a superar las barreras a las que se enfrentan muchas personas a la hora de practicar ejercicio o deporte con regularidad.

“Aumentar la intensidad de las actividades cotidianas no requiere dedicar tiempo, prepararse, pertenecer a un club ni tener habilidades especiales. Se trata simplemente de acelerar el ritmo al caminar o hacer las tareas domésticas con un poco más de energía”, afirma en un comunicado el autor principal del estudio, Emmanuel Stamatakis, de la Universidad de Sídney.

“Nuestro estudio demuestra que se pueden conseguir beneficios similares a los del entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT) aumentando la intensidad de las actividades incidentales que se realizan como parte de la vida diaria, y cuantas más, mejor”, añadió el Dr. Stamatakis.

En el estudio, los investigadores analizaron los datos de un rastreador de muñeca de la base de datos biomédica a gran escala UK Biobank para medir la actividad de más de 25.000 “no deportistas” que declararon no practicar ningún deporte ni hacer ejercicio en su tiempo libre.

A partir de estos datos, los científicos pudieron determinar que cualquier actividad registrada por los rastreadores que llevaban las personas de este grupo era actividad física incidental que formaba parte de la vida cotidiana.

Los resultados indicaron que Vilpa en personas que no hacían ejercicio provocaba efectos similares a la actividad física vigorosa en personas que sí lo hacían, lo que sugiere que puede ser un “objetivo de actividad física adecuado, especialmente en personas que no pueden o no quieren hacer ejercicio”.

“Unas cuantas sesiones muy breves de tres o cuatro minutos al día pueden ser muy útiles, y hay muchas actividades cotidianas que pueden modificarse para aumentar la frecuencia cardiaca durante un minuto más o menos”, afirma el Dr. Stamatakis.

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